miércoles, 13 de junio de 2012

Para los Indecisos

Reproducimos un artículo de interés especial para éstos días de mucha actividad electoral.



12 de Junio 2012


Para los indecisos.

Guadalupe Loaeza.

Queridos indecisos e indecisas: He decidido escribirles una carta para compartir con ustedes un estado de ánimo que sé que los agobia conforme pasan los días y se acerca la fecha de las elecciones presidenciales. Les confieso que hasta antes del segundo debate, estaba como ustedes, no sabía por quién votar, no obstante estaba segura que jamás votaría ni por el PRI, ni mucho menos por el PAN. "Mi religión me lo prohíbe", me decía muy quedito antes de conciliar el sueño.

Pero lo que me seguía inquietando era otra incertidumbre, votar, sí, por las izquierdas, pero sin la pasión y convicción con las que siempre lo he hecho desde que empecé a emitir mi voto. Me atormentaba la idea de hacerlo con desgano, con tibieza e, incluso, con muchas dudas respecto a mi candidato. "Me tiene que convencer, tengo que volver a creer en él", pensaba indecisa. Esperaba, por parte de López Obrador, una palabra, una frase o un concepto que hiciera click en mi fuero interno. Y sucedió.

Fue durante el programa de Tercer Grado de Televisa. Vi a un López Obrador tranquilo, experto, humano, pero sobre todo, radicalmente distinto a sus entrevistadores; éstos se veían acartonados, perplejos, rebasados, cínicos, de mala fe y, al mismo tiempo, ingenuos. Se veían chiquitos, chiquitos. En tanto AMLO explicaba la realidad del País, y decía cosas como: "El tiempo y la realidad nos han dado la razón (...) en el sentido de que en el 2006 planteábamos la necesidad de un cambio verdadero. Hubo una imposición y le siguieron con la misma política antipopular, que sólo beneficia a una minoría a costa del sufrimiento de la inmensa mayoría de los mexicanos", todos tenían cara de what?. Cara de no entender lo que escuchaban, el discurso de AMLO era uno totalmente ajeno al suyo, al que suelen manejar día con día y al que acostumbran escuchar por parte de los demás políticos.

"Son dos alternativas. El ciudadano va a decidir si quiere más de lo mismo y ya sabemos qué es más de lo mismo: más corrupción, desempleo, injusticias, pobreza, inseguridad, violencia. O entre todos hacemos valer un cambio verdadero, es decir, la transformación de México".

Cuando escuché lo anterior, me dije: "¿Tengo yo, entonces, la responsabilidad para que las cosas cambien en mi País? ¿Es así de importante mi voto?". Al comprender lo anterior, en ese momento, dejé de dudar. A pesar de la hora (casi una de la mañana) escribí un tuit: "No me sorprendería que después de lo que vimos en 3 Grado, AMLO subiera 3 puntos. Es un gran político. Se vio tranquilo, seguro. Votaré por él".

Inmediatamente después recibí una cascada de tuits, sumamente negativos. No me importó. Lo que me interesaba era que, por fin, entendía por qué era importante votar por un "cambio de fondo"; votar por "una nueva corriente de pensamiento"; votar por un candidato que combatiría "la corrupción desde arriba"; votar por alguien que lucharía contra los monopolios y finalmente votar por un Presidente que tendría un "gobierno honesto y austero". No. Me negaba a tener un Presidente que advirtiera al País, como lo ven los conductores y el candidato de Televisa. Asimismo, me negaba a votar por una Presidenta que pertenecía a un partido que en 12 años no había hecho más que empeorar la situación de mi País. Esa noche, a pesar de las críticas de mis tuiteros, dormí en paz.

Queridos indecisos e indecisas, como saben, forman parte del 25 por ciento del electorado. Todos juntos pueden hacer perder o ganar una elección. Cada uno de ustedes tiene una enorme responsabilidad. Su voto es fundamental. Es importantísimo. Es vital para el País. Por otro lado, créanme que respeto sus dudas, sus reservas respecto a las propuestas de los candidatos. Sé que uno de cada votante no está muy convencido. Otros se sentirán seguramente hartos de tantas promesas incumplidas, debates y pleitos entre políticos. Sin embargo, les urge saber por quién votarán.

Además del candidato o de la candidata de su preferencia, ¿tienen alguna idea del gabinete que tendrá cada uno de ellos? (Inútil decirles lo importantes que son los gabinetes, nada más recuerden el de Calderón y sus metidas de pata). Que yo sepa, el único que lo ha dado a conocer formalmente es Andrés Manuel López Obrador. Lo hizo durante el segundo debate.

Saber que Marcelo Ebrard Casaubón estará frente a la Secretaría de Gobernación me dio, respecto a mi voto, una doble certidumbre y tranquilidad. Creo que resulta inútil decirles por qué. Lo mismo sucedió con el nombramiento de Rogelio Ramírez de la O, doctor en Economía por la Universidad de Cambridge y licenciado en Economía por la UNAM. Qué decirles, queridos indecisos, en relación con Juan Ramón de la Fuente, quien será Secretario de Educación Pública. Pemex, en donde existe tanta y tanta corrupción, estará dirigido por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.

Uno de los hombres más honestos que conozco será el Secretario de Trabajo y Previsión Social, José Agustín Ortiz Pinchetti, y en Ciencia y Tecnología estará el prestigiado científico René Drucker. En Relaciones Exteriores, una de las Secretarías más importantes, estará un hombre profundamente comprometido con el País, Jorge Eduardo Navarrete. Conozco igualmente el trabajo, de Bernardo Bátiz, como Procurador General de la Nación. Miguel Torruco en Turismo. En la Consejería Jurídica de la Presidencia, el abogado y jurista mexicano Genaro David Góngora.

Y por último qué puedo decir yo, que fui su alumna y que soy su seguidora más fiel, frente a Cultura, estará nada más ni nada menos, nuestra princesa, Elena Poniatowska. No hay nada más que decir.

Ahora, ¿entienden por qué estoy tan decidida de votar por AMLO?

gloaeza@yahoo.com Fuente: Grupo Reforma



martes, 31 de enero de 2012

Cuando la "Catástrofe Silenciosa" grita.

En alusión al texto, ya clásico de Gilberto Guevara Niebla, "La Catástrofe Silenciosa",  llamamos a reflexión sobre los episodios que resultan exageradamente visibles y traumáticos para la sociedad.
      A todos nos indigna sobremanera, los casos que ocupan las primeras planas y que están relacionados con la educación, casos como el que hoy se dió a conocer en torno al abandono de un niño, descuido o no de su maestra, o de su familia; nos llama la atención y nos mueve de nuestra área de comfort hacia la indignación y el reclamo.

Click para enlace de MILENIO y en sucesión de fotos hay un video.

        Sin embargo, casos como éste, llamativos en sí, no son en realidad lo más deleznable de nuestro sistema educativo, son tan solo la "punta del iceberg", existen muchos casos más que no salen a la luz pública, porque no son llamativos desde el punto de vista noticioso y quedan en el averno de las historias escolares, tan tristemente clásicas.    Tenemos el conocimiento de casos de alumnos que sufren al punto de las lágrimas por el temor y pánico, no solo a sus maestras, sino a sus padres, cuando por alguna razón pueril olvidan la tarea.    Perdiendo, de esta manera, la escencia de la naturaleza del verdadero y real proceso educativo, que es el desarrollo humano integral, centrándose solamente en el avance pseudo-académico.

     Cuando la catástrofe silenciosa grita, nuestro nivel de conciencia está en un marasmo tal, que nuestra lucidez intelectual ha perdido toda brújula que oriente el quehacer educativo y nos despertamos "indignados" con hechos como el que ocupó los medios informativos el día de hoy.   Sin tomar en cuenta los problemas pedagógicos de fondo de esta gran catástrofe, que tiene en las actuales redes sociales de la internet un efecto multiplicador de fenómenos nocivos como el bullying.

    El presidente de  los USA, Barack Obama, ha tomado la iniciativa de orientar a los padres de familia hacia una guía de seguridad en el uso del facebook.   En nuestro país, existe el "Programa Nacional de Escuela Segura", quien junto con  "Alianza por la Seguridad en Internet A. C." han promovido y traducido dicho documento estadounidense para uso en nuestro país.

     En el siguiente enlace usted podrá leer y copiar, si lo desea, para uso personal, dicho documento.  Esto será muy conveniente realizar, a efecto de evitar que la catástrofe silenciosa grite nuevamente.












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jueves, 12 de enero de 2012

Fotografía de la mediocridad docente

En los últimos días del año anterior apareció en la prensa el siguiente artículo que retrata fidedignamente el deplorable estado de la actitud mental de una gran cantidad de docentes que desaprovechan la oportunidad de participar en la solución del rezago educativo en México.


La dañina mediocridad

Rosaura Barahona


27 Dic. 11El MARCO me invitó a participar en un programa para maestros. Escuchan unas pláticas sobre educación y, después, visitan algunas salas del museo en donde descubren posibilidades de sensibilizar a sus alumnos hacia formas de expresión artísticas diversas.



La plática fue para 300 maestros. Hablé sobre algunos métodos y programas educativos actuales: Kipp, High Scope, Waldorf, Unschooling y Bachillerato Internacional. Aclaré que ninguno es la panacea, pero todos tienen al alumno como centro del proceso educativo.


La teoría de cualquier método, incluso del tradicional del cual somos resultado la mayoría de nosotros, es maravillosa. Las dificultades empiezan al poner la correspondiente teoría en práctica.


La SEP tiene un nuevo programa nada tradicional.  El alumno debe estar en el centro del proceso enseñanza-aprendizaje, pero la verdad, el centro sigue siendo el maestro: él es la fuente principal del conocimiento y quien alienta, aplaude, regaña y reprime; es la única autoridad en el aula: ordena y espera que los demás acaten. Y todo porque considera que él sí sabe y sus alumnos no.


No se trata de que los métodos no tradicionales permitan a los niños hacer lo que les venga en gana, como los papás poco informados suponen y repiten. Tampoco se trata de evaluarlos a todos igual, hagan lo que hagan. Y menos, volverlos dictadores. Esas ideas han surgido por la resistencia al cambio; cualquier innovación educativa provoca temor ante lo desconocido.


Para quienes escogimos ser maestros es difícil encontrar otra profesión tan apasionante, exigente y llena de oportunidades para crecer. Para quienes decidieron trabajar como maestros (sin serlo) es difícil encontrar otra tan tediosa, rutinaria y aburrida. Siguen ahí porque la consideran facilona, pero para ellos debe ser una monserga enseñar.


La educación en México tiene graves problemas. Sí, Elba Esther, y sí, el SNTE y sí, la corrupción, pero también hay otro problema: la mediocridad de no pocos maestros. Decir que enseñamos es una cosa; guiar a los alumnos para que descubran y aprendan, otra. Y eso se logra mejor cuando les contagiamos nuestro entusiasmo por algo.


¿Cómo saber si somos maestros mediocres? Van algunas pistas:
Si escogí la profesión porque es un trabajo "fácil" y tengo muchas vacaciones.
Si me limito a hacer lo que me digan.
Si me conformo con enseñar lo que me pide el programa y lo cubro todo, aunque sólo unos cuantos entiendan.
Si el "aprendizaje" de mis alumnos se basa en la memoria efímera y no creo las condiciones para aprendizajes perdurables.
Si trabajo con contenidos enciclopedistas y no con conceptos.
Si creo que todos mis alumnos aprenden lo mismo, del mismo modo, al mismo tiempo y al mismo ritmo.
Si creo que en todos los salones hay inteligentes y burros y siempre son los mismos.
Si no leo, por lo menos, un libro cada semana o dos al mes.
Si no me mantengo actualizado en cuanto a los cambios de la educación, sobre todo, en mi País y sus diferentes estratos sociales.
Si no hago contribuciones en las juntas o asambleas porque no sirve de nada.
Si asisto a las capacitaciones, pero al regresar al salón vuelvo a mi modelo tradicional porque cambiar cuesta mucho.
Si sufro para levantarme e ir a la escuela y espero con ansia la hora del recreo y de la salida.
Si creo que cumplo con mi deber cuando me limito a calificar tareas y exámenes y me resisto a evaluar a fondo a mis alumnos porque exige mucho esfuerzo.
Si me resigno a que los papás no entiendan el nuevo programa de la SEP y les doy por su lado.
Si me encanta participar en la grilla y, de hecho, la propicio.
Si llego a mi casa a ver telenovelas trilladas, como cualquier persona sin preparación.
Si no busco oportunidades para desarrollarme como ser humano o como maestro y cuando me las presentan, las eludo.
Si agradezco las palancas cuando éstas me favorecen.
Si lucho por "ser comisionado" para dejar de dar clases.
Si sueño con que mis alumnos problema desaparezcan por arte de magia.
Si nunca comparto mis aciertos ni mis errores.

Faltan muchas, pero son sencillas de imaginar. Por suerte, hay miles de maestros que luchan contra todo eso. En manos de ellos está una parte del cambio.


rosaurabster@gmail.com