viernes, 30 de abril de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

ENLACE ¿Confusión de todos?

Lo peor que podemos hacer como ciudadanos es aceptar nuestro entorno sin un mínimo de reflexión, en todos los ámbitos del quehacer humano esto es veradero, pero en el educativo, lo es aún más.

En todo el país se aplicó la semana anterior la prueba "EVALUACIÓN NACIONAL DEL LOGRO ACADÉMICO EN CENTROS ESCOLARES" y hemos escuchado toda clase de terrores y temores en los alumnos y en sus mamás, por lo cual, y de manera superficial, trateremos de reflexionar en lo que no debemos perder de vista como padres de familia:

1. Aunque los niños son los principales actores de este ejercicio, en realidad, esta evaluación NO ES PARA EVALUAR EL APROVECHAMIENTO ESCOLAR INDIVUDUAL Y PARTICULAR DE SU HIJO O HIJA, es para medir el aprovechamiento general del sistema educativo mexicano. 
El siguiente video es el arranque de esta prueba, de hace dos años, donde se hace referencia exacta al propósito que estamos refiriendo (ver del segundo 0:50 hasta el 1:30).



Muchos de los recursos destinados a la educación, son préstamos de la banca internacional. Ese es el fundamento principal que subyace a esta prueba, cuyo interés primordial es el de evaluar en su conjunto al sistema educativo nacional.


2. La prueba ENLACE debe reflejar una medición puntual de la realidad.  
En los años anteriores los resultados no han sido los deseados, de ahí que en este año se ha hecho una propaganda especial de motivación tanto a docentes, como a alumnos, para mejorar los pobres resultados obtenidos.  Pedagógicamente es incorrecto dar a los alumnos una presión extra, previa y muy cercana al examen, para tratar de mejorar resultados.   Lo correcto sería, en las evaluaciones estandarizadas a nivel nacional, aplicarlas con un sentido estricto de respeto a la realidad, es decir, "tomar la foto", tal cual, con los verdaderos conocimientos y aprendizajes significativos de los alumnos, de otro modo, nuestros niños se estarán preparando para "salir bien en el examen", no para aprender significativamente, y continuar así con el círculo vicioso que nos tiene en el rezago educativo.
Para documentar esto, podríamos ver la sabia respuesta, espontánea, genuina y muy sincera de los alumnos a la pregunta expresa, que la semana anterior les formuló el ciudadano presidente a los niños de la escuela donde se dió el arranque, a nivel nacional, de la aplicación de ENLACE.


3. Dado que existen opiniones de varios especialistas ( http://www.informador.com.mx/mexico/2010/194938/6/la-sep-acepta-fallas-en-prueba-enlace.htm )  que señalan algunas fallas de ENLACE como instrumento evaluatorio del sistema educativo en general, sería bastante certero ayudar a los alumnos a no tener una razón más para sentirse ajenos a su experiencia escolar, más bien, ayudarles a participar en sus evaluaciones internas, donde se diagnostiquen sus potencialidades y sean evaluados contra su mejor esfuerzo y no comparativamente contra sus compañeros.   
Por otro lado, las mediciones estandarizadas del sistema educativo nacional que se tengan que realizar, deberán ser efecutadas sin el sentido de urgencia mediática, ni con la premura insana, pedagógicamente hablando, de obtener mejores resultados ficticios.

A manera de colofón: el mejor parámetro evaluatorio de la educación de nuestra realidad mexicana, es la increible necesidad (es increible porque tenemos que dudar de la honrdez de nuestros alumnos, alumnas, de nuestros docentes y directivos) de vigilar la honradez de la aplicación del examen, con una gran cantidad de recursos humanos y materiales, en una economía carente de ellos.

lunes, 19 de abril de 2010

LOS PEQUEÑOS GIGANTES DE MONTERREY.

Había una vez, hace más de 10 lustros, en una ciudad norestense, donde las noticias no informaban de muertos, víctimas del "crimen organizado", donde solo existían industrias que rendían culto al trabajo arduo y honrado; donde estas industrias pertenecían a la propia tierra que les vio nacer; en esa época, un puñado de 14 niños de 11 y 12 años tuvieron el valor y la confianza en sí mismos, para competir en un deporte, en otras tierras, que jamás habían visto; con niños de su edad, pero mayores en peso y estatura; con reglas que recién habían aprendido; en tierras de otro idioma;  ellos, con su gran corazón y dignidad lograron ser: campeones del mundo.

Que esta película nos motive a retomar el camino perdido, retomemos la filosofía para recuperar el clima de vida de nuestra ciudad; retomemos la filosofía de estos niños, plenamente manifestada en el credo de las ligas pequelas:

Creo en Dios,
Amo a mi patria,
Respetaré sus leyes,
Jugaré limpio,
Haré todo lo posible por ganar,
¡Pero gane o pierda! ¡Siempre haré lo mejor!

El siguiente corto nos muestra la publicidad de esta excelente película, muy necesaria para nuestra juventud y niñez, no debemos dejar de verla (VARIAS VECES).