miércoles, 2 de agosto de 2017

7 sugerencias para profesores de matemáticas - Desarrollo del pensamient...

Interesante propuestas del Dr. Héctor Flores C. con quien coincidimos plenamente.



lunes, 5 de diciembre de 2016

Panel de discusión con ExAlefs

domingo, 4 de diciembre de 2016

miércoles, 26 de octubre de 2016

¿Porqué evaluamos en ALEF?

En las escuelas existe una gran cantidad de mitos, que se consideran verdades, y que jamás se cuestionan, solo se aceptan porque han existido desde siempre.

      Uno de esos mitos muy arraigados es el de pensar que los errores son contraproducentes, fatales, negativos, reprochables, deleznables, temibles y condenables para el correcto proceso de aprendizaje de los alumnos de educación básica.    Lo deseable es que jamás haya errores en las actividades humanas, tampoco es deseable en el ámbito educativo; PERO, es imposible evitarlos porque nuestra naturaleza humana es siempre perfectible.

      Por tanto, aceptemos nuestra naturaleza y aprendamos de ella; es decir, aceptemos que podemos y debemos apreder de los errores.  Al aceptar los errores, los entenderemos como una oportunidad de aprender.

       La mejor forma de aprender de ellos, es a su vez, aprender a medir los errores y también los aciertos, para que así podamos perfeccionarnos recordando que si algo puede ser medido, puede ser mejorado.   Al controlar la calidad de nuestras acciones, podremos ser mejores en todo, y especialmente en el ámbito escolar podremos mejorar, aprendiendo de nuestros errores.

       En éste ámbito el control de la calidad se llama evaluación, y ésta tiene cuatro funciones que debemos conocer a efecto de que aprendamos de los necesarios errores.




FUNCIONES DE LA EVALUACIÓN


1. Función de Credencialización

 Esta razón de ser de la evaluación es la más conocida, es la que permite que un alumno apruebe un curso, que un universitario obtenga su título de grado, o que un alumno de preescolar ingrese a primaria.    Sin embargo, está función es la menos importante desde el punto de vista pedagógico, ya que no aporta nada al proceso de aprendizaje al alumno, solo pervierte la intención del porque estudiar, muchos jóvenes piensan que se preparan para el examen y olvidan que su preparación es para la vida, para la construcción de sus personas.



2. Función motivacional
Según el Dr. Héctor Flores, catedrático de la FCFM de la UANL y organizador de las Olimpiadas de Matemáticas los seres humanos, antes que ser racionales, somos emocionales.  Por ésta razón olvidada por el sistema escolar tradicional que se enfoca en la promoción de aprendizajes memorísticos, en lugar de generar una relación empática docente - discente que ayude a entender el proceso de evaluación como parte integral del proceso educativo, en el cual la evaluación debe ser la oportunidad de motivar al alumno a mejorar.
      Lo anterior solo se logrará si la relación entre el maestro y el alumno es cordial, sincera y honesta, de tal manera que cualesquiera que sea el resultado el alumno se sentirá motivado a mejorar su esfuerzo o mantenerlo en su proceso de aprendizaje.



3. Función de retroalimentación
Si todos los involucrados (alumnos, padres - madres, docentes, directivos, autoridades educativas)   están conscientes que errar es de humanos, y que sobreponerse es de quien desea ser mejor la evaluación tendría como razón de ser fundamental la de proveer información para la mejora continua a todos los actores del proceso educativo.




4. Función de aprendizaje
Todos los que hemos cruzado por las aulas como alumno sabemos la carga emocional que implican los examenes, esta carga emocional puede reorientarse hacia una festividad, donde no exista el temor porque la razón prioritaria de la evaluación no debe ser la primera que se menciona en éste artículo, sino la de mejorar el proceso de aprendizaje.
      La mejor manera de reorientar el proceso de aprendizaje será convencer al alumno de enfrentar los examentes con la actitud de que solo es otra oportunidad diferente de aprender.  

Es conveniente recordar que la evaluación no solo implica contestar examenes escritos, deben existir más instrumentos de evaluación para que ésta sea correcta.  Los instrumentos de evaluación será materia de otro artículo posterior.

      Para enriquecer lo anterior conviene recordar a María Montessori: "Una prueba de lo acertado de la intervención educativa es la felicidad del niño".



Bibliografía

GIMENO SACRISTÁN, J.; (1998); "Comprender y transformar la enseñanza"; España; Editorial Morata; pags. 334-397.

GUERRERO BENAVIDES, Juan Ignacio; "El error como una oportunidad de aprendizaje desde la diversidad en las prácticas evaluativas"; Plumilla Educativa.  pp 361 - 381.

SM MÉXICO; "6 Funciones de la Evalución"; 20 Nov 2014; http://ediciones-sm.com.mx/?q=blog-6-funciones-de-la-evaluacion-educativa

HERNÁNDEZ ESCAMILLA, M. Rogelio; "El Mito de la Evaluación", 25 Enero 2010; https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=743843640500389274#editor/target=post;postID=8672458211714739604;onPublishedMenu=overview;onClosedMenu=overview;postNum=2;src=postname






sábado, 8 de febrero de 2014

¿Plagio o evasión de responsabilidad?

A finales del año pasado, el gobierno federal promocionó la reforma educativa con diversos spots publicitarios donde mencionan la siguiente frase: "Yo pienso que no es el qué país, le vamos a dejar a nuestros hijos. Sino qué hijos, le vamos a dejar a éste país".


     Haciendo una extrapolación a la famosa frase de John F. Kennedy: "No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país"en el Instituto Educativo Alef desde sus inicios (2003)  hemos proclamado la siguiente frase que sustenta, en cierta medida, nuestro quehacer educativo escolar:  

"No te preguntes qué clase de México le voy a dejar a mis hijos, mejor pregúntate: ¿Qué clase de hijos le voy a dejar a mi México?"

     En nuestro corazón deseamos que la mayor cantidad de personas se beneficie de nuestras iniciativas y dado que nuestro presupuesto no ha permitido registrarlas; queremos informar, teniendo a nuestra comunidad educativa de testigo: Que al menos desde septiembre del 2012 existe en el Instituto una manta con la frase arriba mencionada, recordando, por otro lado, que en diversos eventos con nuestra comunidad educativa la hemos mencionado reiteradamente.


     Lo importante de todo ésto, no es quién la mencionó primero, sino quién la está aplicando correctamente.   

     La idea implícita en ésta frase considera que el esfuerzo por el avance educativo, y en nuestro caso, por el desarrollo humano integral, viene por el trabajo realizado en la parcelita de México que tenemos a nuestro alcance: NUESTRA FAMILIA.            Es deseable la mejora global del país, pero ésto se logra con la suma del trabajo posible en cada familia.  Sin embargo, cuando ésta frase la menciona el gobierno federal, existe una incongruencia.   Aunque utiliza la voz de una madre de familia, es en las manos del propio gobierno donde recae el más  importante peso específico para obligarse a preguntarse y responderse con toda validez: ¿Qué país le voy a dejar, como gobierno, a ésta y a las futuras generaciones?

     A nuestro gobierno sí le cabe ésa pregunta, a las instituciones educativas y a  la sociedad civil, nos queda como responsabilidad histórica preguntarnos: "¿Qué clase de hijos le voy a dejar a mi México?".   Deslindemos responsabilidades.  

    



sábado, 14 de septiembre de 2013

¿Cómo puede ser la escuela para el mañana? Francesco Tonucci

Retomamos éste espacio de vinculación educativa y social con ésta conferencia que da sustentabilidad teórica a las escuelas que desean evolucionar el sentido de la escolaridad tradicional desde su propio campo de acción.

Francesco Tonucci es escritor, dibujante, pedagógo y crítico pensador italiano que con su creatividad muestra sus diferencias con el sistema tradicional de las escuelas contemporáneas.


miércoles, 13 de junio de 2012

Para los Indecisos

Reproducimos un artículo de interés especial para éstos días de mucha actividad electoral.



12 de Junio 2012


Para los indecisos.

Guadalupe Loaeza.

Queridos indecisos e indecisas: He decidido escribirles una carta para compartir con ustedes un estado de ánimo que sé que los agobia conforme pasan los días y se acerca la fecha de las elecciones presidenciales. Les confieso que hasta antes del segundo debate, estaba como ustedes, no sabía por quién votar, no obstante estaba segura que jamás votaría ni por el PRI, ni mucho menos por el PAN. "Mi religión me lo prohíbe", me decía muy quedito antes de conciliar el sueño.

Pero lo que me seguía inquietando era otra incertidumbre, votar, sí, por las izquierdas, pero sin la pasión y convicción con las que siempre lo he hecho desde que empecé a emitir mi voto. Me atormentaba la idea de hacerlo con desgano, con tibieza e, incluso, con muchas dudas respecto a mi candidato. "Me tiene que convencer, tengo que volver a creer en él", pensaba indecisa. Esperaba, por parte de López Obrador, una palabra, una frase o un concepto que hiciera click en mi fuero interno. Y sucedió.

Fue durante el programa de Tercer Grado de Televisa. Vi a un López Obrador tranquilo, experto, humano, pero sobre todo, radicalmente distinto a sus entrevistadores; éstos se veían acartonados, perplejos, rebasados, cínicos, de mala fe y, al mismo tiempo, ingenuos. Se veían chiquitos, chiquitos. En tanto AMLO explicaba la realidad del País, y decía cosas como: "El tiempo y la realidad nos han dado la razón (...) en el sentido de que en el 2006 planteábamos la necesidad de un cambio verdadero. Hubo una imposición y le siguieron con la misma política antipopular, que sólo beneficia a una minoría a costa del sufrimiento de la inmensa mayoría de los mexicanos", todos tenían cara de what?. Cara de no entender lo que escuchaban, el discurso de AMLO era uno totalmente ajeno al suyo, al que suelen manejar día con día y al que acostumbran escuchar por parte de los demás políticos.

"Son dos alternativas. El ciudadano va a decidir si quiere más de lo mismo y ya sabemos qué es más de lo mismo: más corrupción, desempleo, injusticias, pobreza, inseguridad, violencia. O entre todos hacemos valer un cambio verdadero, es decir, la transformación de México".

Cuando escuché lo anterior, me dije: "¿Tengo yo, entonces, la responsabilidad para que las cosas cambien en mi País? ¿Es así de importante mi voto?". Al comprender lo anterior, en ese momento, dejé de dudar. A pesar de la hora (casi una de la mañana) escribí un tuit: "No me sorprendería que después de lo que vimos en 3 Grado, AMLO subiera 3 puntos. Es un gran político. Se vio tranquilo, seguro. Votaré por él".

Inmediatamente después recibí una cascada de tuits, sumamente negativos. No me importó. Lo que me interesaba era que, por fin, entendía por qué era importante votar por un "cambio de fondo"; votar por "una nueva corriente de pensamiento"; votar por un candidato que combatiría "la corrupción desde arriba"; votar por alguien que lucharía contra los monopolios y finalmente votar por un Presidente que tendría un "gobierno honesto y austero". No. Me negaba a tener un Presidente que advirtiera al País, como lo ven los conductores y el candidato de Televisa. Asimismo, me negaba a votar por una Presidenta que pertenecía a un partido que en 12 años no había hecho más que empeorar la situación de mi País. Esa noche, a pesar de las críticas de mis tuiteros, dormí en paz.

Queridos indecisos e indecisas, como saben, forman parte del 25 por ciento del electorado. Todos juntos pueden hacer perder o ganar una elección. Cada uno de ustedes tiene una enorme responsabilidad. Su voto es fundamental. Es importantísimo. Es vital para el País. Por otro lado, créanme que respeto sus dudas, sus reservas respecto a las propuestas de los candidatos. Sé que uno de cada votante no está muy convencido. Otros se sentirán seguramente hartos de tantas promesas incumplidas, debates y pleitos entre políticos. Sin embargo, les urge saber por quién votarán.

Además del candidato o de la candidata de su preferencia, ¿tienen alguna idea del gabinete que tendrá cada uno de ellos? (Inútil decirles lo importantes que son los gabinetes, nada más recuerden el de Calderón y sus metidas de pata). Que yo sepa, el único que lo ha dado a conocer formalmente es Andrés Manuel López Obrador. Lo hizo durante el segundo debate.

Saber que Marcelo Ebrard Casaubón estará frente a la Secretaría de Gobernación me dio, respecto a mi voto, una doble certidumbre y tranquilidad. Creo que resulta inútil decirles por qué. Lo mismo sucedió con el nombramiento de Rogelio Ramírez de la O, doctor en Economía por la Universidad de Cambridge y licenciado en Economía por la UNAM. Qué decirles, queridos indecisos, en relación con Juan Ramón de la Fuente, quien será Secretario de Educación Pública. Pemex, en donde existe tanta y tanta corrupción, estará dirigido por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.

Uno de los hombres más honestos que conozco será el Secretario de Trabajo y Previsión Social, José Agustín Ortiz Pinchetti, y en Ciencia y Tecnología estará el prestigiado científico René Drucker. En Relaciones Exteriores, una de las Secretarías más importantes, estará un hombre profundamente comprometido con el País, Jorge Eduardo Navarrete. Conozco igualmente el trabajo, de Bernardo Bátiz, como Procurador General de la Nación. Miguel Torruco en Turismo. En la Consejería Jurídica de la Presidencia, el abogado y jurista mexicano Genaro David Góngora.

Y por último qué puedo decir yo, que fui su alumna y que soy su seguidora más fiel, frente a Cultura, estará nada más ni nada menos, nuestra princesa, Elena Poniatowska. No hay nada más que decir.

Ahora, ¿entienden por qué estoy tan decidida de votar por AMLO?

gloaeza@yahoo.com Fuente: Grupo Reforma